El cáncer cervical sigue siendo una patología de alta incidencia, siendo la segunda neoplasia en frecuencia en mujeres de países desarrollados y el primero en países en desarrollo.
Se ha evidenciado que la instauración adecuada de programas de tamización reduce las tasas de mortalidad; en países desarrollados estos programas han logrado reducir la mortalidad hasta en un 74%.
En Mexico a pesar de haber instaurado la tamización cervical no ha habido una reducción de la mortalidad por cáncer. Este fallo es posiblemente secundario al pobre control de calidad de los laboratorios, el inadecuado seguimiento de las pacientes y a las dificultades en el acceso a los servicios de salud.
Actualmente el estándar de tamización es la citología cervicovaginal que busca detectar lesiones en la zona de transformación en etapas tempranas. Sin embargo, esta técnica tiene el riesgo de falsos negativos por lo que se han creado nuevas técnicas para mejorar la sensibilidad y especificidad del examen, como la lectura automatizada y la citología en base liquida que en algunos países se han adoptado como el estándar de manejo.
Otro evento importante en la historia y evolución del cáncer de cérvix ha sido el establecer la relación entre VPH y cáncer. De esto se han derivado como pruebas de tamización la detección de VPH y su tipificación, las cuales se han incluido dentro de los algoritmos de diagnóstico.
Por otra parte la relación con VPH ha permitido el desarrollo de una vacuna que ha mostrado una eficacia de más del 70% para el control de las neoplasias asociadas a VPH, así como tasas de inmunización superiores al 96%.

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